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Travesía Pico Ventana y Cerro Tinajo - Macizo de Líbar

Pico Ventana
Travesía de dos días entre Montejaque y Villaluenga del Rosario en el P.N Sierra de Grazalema. En el primero nos pegamos un palizón subiendo ambas montañas, con un descenso complicado del Tinajo casi de noche. En el segundo recorremos los espectaculares Llanos del Republicano, Líbar, Zurraque y La Jarastepa.

· macizo de líbar (málaga/cádiz)
· enero 2019 (ARCHIVO)
· 2 DÍAS
· 45,34 KM
· DESNIVEL: 1559 d+ / 1559 d-
· TRACK


DIA 1: MONTEJAQUE -VENTANA-TINAJO-VILLALUENGA DEL ROSARIO

Pasan unos pocos minutos de las nueve de la mañana cuando ya estamos en el bonito pueblo de Montejaque (Málaga). Nos hemos pegado un madrugón de aúpa para recorrernos media Andalucía con la idea tener el mayor tiempo posible en ésta primera jornada. Tras dejar el coche aparcado en una de sus estrechas calles, nos echamos a la espalda las mochilas y sin perder ni un segundo más arrancamos a andar hacia la parte alta del pueblo.

Llevamos puestas las capuchas de la chaqueta para protegernos de la fina lluvia que está cayendo. Para ésta actividad se ha apuntado uno de los habituales, el mismo masoquista con el que un año atrás compartí innumerables imprevistos, lesiones y otras desgracias, entre ellas la rotura de la suela de sus botas, en la inolvidable Travesía del Yelmo a las Banderillas en la Sierra de Segura. 



Oveja de Montejaque
Una oveja nos saluda

Cuando apenas llevamos unos pocos cientos de metros andando por la amplia pista que desde Montejaque va a los Llanos de Líbar nos salimos de la misma hacia la izquierda, abrimos una angarilla, y a través de un senderillo subimos un pequeño repecho que nos deja en El Canchuelo.

Paisaje karstico
El Canchuelo

Vamos avanzando en suave ascenso por este impresionante laberinto karstico, flanqueados a la derecha e izquierda por las dos crestas montañosas de esta Sierra de Juan Diego, que bajan desde la misma cumbre del Pico Ventana, nuestro primer objetivo del día.

Pasto fresco y verde
Algunas navas entre las rocas

Poco a poco vamos atravesando la vaguada con la vieja táctica de seguir las marcas que hacen los animales en sus idas y venidas. Conforme vamos avanzando el terreno comienzo a picar más hacia arriba y, como pobres ilusos, creemos ver ya al fondo la cima de la montaña.


Mas piedras
Caos de rocas

A lo ya recorrido
Mirada hacía atrás

Por fin llegamos a lo que pensábamos que era el punto más alto. La perspectiva, como suele ocurrir en la montaña, nos ha jugado una mala pasada y aún nos queda un buen trecho. Nos asomamos a una brutal balconada entre dos rocas, que se asemeja a una ventana. Este mirador natural es el que le da el nombre al cerro que estamos subiendo. Entre ambas paredes se cuela un vendaval impresionante, funcionando como un embudo.  

— Esperemos que no sople de ésta forma allí arriba.
— Uff. Tiene pinta que si ....

Hueco entre rocas
La Ventana

Peleando con fuertes rachas de viento negociamos los últimos metros, saltando de roca en roca, con mucho cuidado de no meter las botas en alguna de las muchas grietas que hay por todos los lados. Por fin alcanzamos el vértice geodésico donde confirmamos que el aire no nos va a dar tregua, pero nos da igual porque lo compensa las alucinantes vistas que disfrutamos encaramados allí arriba.

En la cima
Vértice Geodésico

En lo alto de la montaña
Inmortalizando el momento

Hace ya rato, a media subida, que nos dejó de llover. Pero vemos mucha negrura por el sur y también por la parte de Ronda, no es recomendable entretenerse demasiado junto al vértice. 

Inabarcables vistas
Ronda desde la cima

Tras comer y beber algo, nos despedimos del Ventana y comenzamos a perder metros extremando las precauciones y con un ojo puesto en el cielo. Por suerte no llega a arrancar a llover y solventamos la parte más delicada del descenso con la roca seca. 

Nubes negras de fondo
El vértice se queda allí arriba

Conforme vamos bajando la mirada se nos va al Llano del Pozuelo, a donde nos dirigimos. Nos llama la atención su alargada y verde nava que contrasta con el gris de la roca caliza de las montañas que la rodean.

Enorme polje
Llano del Pozuelo

Tras un largo rato perdiendo metros nos topamos con una alambrada que seguimos hasta un punto en el que, según las indicaciones que traigo, debería haber una angarilla para pasar al otro lado. La buscamos y como no la encontramos, decidimos saltar por encima. (1).

Bajando del Ventana
La alambrada

Nos ha llevado un rato el descenso, pero por fin estamos entre las grandes encinas y quejigos del Llano del Pozuelo. Miramos la hora, calculamos que vamos bien de tiempo, pero ahora tenemos que decidir entre dos opciones que tenemos en mente.

En la primera, podemos seguir por la pista hacia los Llanos de Líbar y el Puerto del Correo, que nos dejaría en Villaluenga del Rosario poco después del medio día, con casi toda la tarde libre. La segunda, más ambiciosa, consistiría en subir esta misma jornada también al Cerro del Tinajo, el otro objetivo de ésta travesía, quitándonos las dos montañas la primera etapa. 

Si se hace de esta forma podríamos dedicar la segunda y última jornada a un placentero paseo por los Llanos del Republicano, de Líbar y Zurraque. El problema de ésta última opción es que existe la posibilidad, ante cualquier imprevisto, de llegar de noche a Villaluenga. Tras valorar los pros y los contras, como vamos fuertes y nos va la marcha, nos lanzamos a por el Tinajo.

Paisaje típico de Grazalema
Saliendo del Llano del Pozuelo

Desde el extremo sur del llano tomamos un camino (2) por el que, tras coger un desvío a la izquierda (el día siguiente pasaríamos de nuevo por aquí, pero de frente), vamos haciendo un rodeo al Cerro de Zurraque en busca del Tinajo. El último tramo hasta la base del cerro ya lo hacemos por una senda junto a otro muro con una alambrada. Miro el mapa y confirmo que acabamos de pasar de la provincia de Málaga a la de Cádiz. Al día siguiente lo haríamos al revés por los Llanos de Líbar.


Buenas panorámicas
Vistas a la Sierra del Caillo

La subida al Tinajo es distinta a la del Ventana. Es mucho más corta, y se hace por una empinada pala de roca casi lisa, que se hace fácil agarrándote de las manos en la pared de la izquierda. Desde arriba las vistas al Llano del Republicano y a la Sierra del Caillo (Navazo Alto) son excepcionales.

Segunda montaña del día
El Tinajo


Ahora toca bajar
Posando en la cima

Tras un merecido descanso comenzamos a echar un vistazo en busca del mejor sitio para bajar de allí. Al contrario que en el Ventana, que la subida y la bajada las teníamos más o menos claras, aquí no sabemos cual es la mejor opción para descender. Tras mirar decenas de tracks en los sitios de siempre (blogs, wikiloc, etc) hay muchas alternativas y ninguna me da confianza. Saco el GPS y tras mirar algunos de los itinerarios que traigo cargados elegimos uno que parece el más directo.

Los primeros metros parece ir bien el asunto, vamos siguiendo una pequeña senda que creemos que nos lleva en la buena dirección. Pero pronto comienza a complicarse el tema. Perdemos la veredilla y no vemos claro por donde seguir. La opción de regresar ni nos la planteamos, ya que la tarde va avanzando y se nos puede echar la noche encima en lo alto del cerro.

Tras valorar la situación, y como ya tenemos cierta experiencias en marrones semejantes, decidimos tirar todo directo hacia abajo, destrepando entre grandes rocas y grietas, echando el culo al suelo más de una vez.

— Si es que parece que vamos buscando estos enmierdes, colega.
— Y que lo digas ... No nos queda más de media hora de luz.

Tras mucho penar, perdiendo demasiado tiempo y con algún que otro amago de ostión, por fin conectamos casi de noche con una senda bastante más amplia que la que habíamos tomado. La seguimos ya casi a oscuras y, tras meterse por otra zona laberíntica de enormes rocas, finalmente nos deja en los Llanos del Republicano. Nos ponemos muy contentos porque desde allí ya no hay pérdida (conozco el camino de otras veces) y nos da igual llegar de noche a Villaluenga del Rosario.

Guardo la cámara porque en la oscuridad no tiene sentido hacer fotos y ponemos el piloto automático (ir a toda pastilla) por el amplio camino que se dirige al Puerto de las Viñas desde donde, un rato después, por fin vemos al fondo las primeras luces del pueblo donde vamos a hacer noche.

Tras comprar algo de provisiones en una pequeña tienda que encontramos abierta de milagro, nos dirigimos a un bar donde nos reventamos a comer carne de ciervo en salsa que nos hace olvidar el mal rato pasado bajando el Tinajo.


DIA 2: VILLALUENGA DEL ROSARIO-LLANOS DEL REPULICANO, LÍBAR Y ZURRAQUE- MONTEJAQUE


Tras el palizón del día anterior hoy nos espera una jornada más amable visitando los amplios llanos que conformar el Macizo de Líbar. Sin embargo, volvemos a pegarnos un madrugón, ya que tras acabar el pateo nos esperan cuatro horas de viaje en coche hasta casa.

Amanece en Villaluenga
Villaluenga del Rosario

Amanece totalmente despejado, nada que ver con el anterior. Por el contrario hace un frio impresionante, que nos lleva los primeros metros medio congelados. Poco a poco vamos calentando conforme subimos de nuevo al Puerto de las Viñas, por el que habíamos pasamos de noche el día anterior. Abrimos un gran portón que nos da acceso a un camino hormigonado donde campan a sus anchas un montón de cerdos. Llegamos a otra portilla que da acceso a los Llanos del Republicano, un inmenso polje. Este es el mismo llano al que conseguimos bajar casi de noche del Tinajo, pero ahora lo vamos a atravesar de un flanco al otro en una posición más hacia el Sur.


Con escarcha
Llano del Republicano

Por el camino nos sorprende el tremendo escarchazo que se ha formado aquí esta noche, estando todos los pastos y rastrojeras de color blanco.


Mucho frío
Escarcha

A través de las escalinatas de piedra del Puerto del Correo volcamos a los Llanos de Líbar, volviendo a la provincia de Málaga. Este llano es igual de impresionante y colosal que su vecino. 

Puerto del Correo
Carteles GR7

Mi compañero alucina con el verdor y amplitud de éste lugar, y con la cantidad de animales que se ven pastando. No es mi primera vez aquí, pero también me sigue impactando como si nunca lo hubiera visto..  

De nuevo en Málaga
Llanos de Líbar

Caballos y vacas
Pastando en los Llanos de Líbar

Seguimos el plan y continuamos por el camino que se dirige al Refugio de Libar y luego al Llano del Pozuelo entre gigantescos ejemplares de quejigos y encinas. Si antes nos quedábamos boquiabiertos con los llanos ahora lo hacemos con los monumentales árboles que crecen desde hace siglos por aquí.


Árbol centenario
Enorme quejigo 

Cuando llegamos al Llano del Pozuelo (al que bajamos desde el Ventana) volvemos a coger el camino del día anterior que nos llevó al Tinajo pero esta vez, en vez de rodear el Cerro de Zurraque, vamos a seguir rectos hacia los también espectaculares Llanos de Zurraque. Allí nos encontramos un señor mayor muy amable (y su perrillo) que nos pregunta que ruta venimos haciendo, nos da varios consejos y cuenta varias historias del lugar mientras miramos asombrados aquel paraje.


Otro gran polje
Llano de Zurraque

Nos despedimos del señor y un poco más adelante paramos para el preceptivo avituallamiento. Tras recuperar las fuerzas seguimos de frente y, después de dejar atrás el Hoyo del Toro, vemos hacia la derecha la espectacular visión del Cancho del Torero donde nos entretenemos viendo elevarse a un buen número de buitres aprovechando las corrientes térmicas.

Espectaculares tajos
Cancho del Torero

Tras una bajada giramos hacia el Cortijo de la Forcila, desde donde tomamos un camino que atraviesa La Jarastepa, un paraje que parece sacado de un cuento. 

— Con lo que sufrimos ayer y como nos está saliendo hoy el día. Es increíble.
— No te confíes. Aunque lo que queda es fácil, con la suerte que tenemos igual nos sale por aquí un perrazo ó el típico anormal que piensa que la sierra es suya. 

Entorno fantástico
La Jarastepa

Tras dejar atrás el Cortijo del Huérfano y subir — sufriendo más de la cuenta — el Puerto de Forcila, por fin nos dejamos caer hacia el camino que nos lleva de forma muy cómoda a Montejaque junto al fallido pantano.


Última subida
Puerto Forcila

Y el fallido pantano
Al fondo el Cerro Tavizna

Final
Montejaque 

En los caños de la fuente que hay a la entrada del pueblo nos hincharnos a agua fresca, dando por finalizada esta estupenda travesía en el Macizo de Líbar, unas de las zonas más atractivas del Parque Natural de la Sierra de Grazalema.
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(1) Se intentó localizar una angarilla que según varios tracks daba paso al Llano del Pozuelo tras bajar el Ventana. Como no la encontramos e íbamos con el tiempo justo optamos por saltar por encima. Mal hecho. No se recomienda. Si vas a seguir parte del track, busca otra alternativa para acceder al llano. 
 
(2) En el carril que parte desde el Llano del Pozuelo al del Zurraque (que también se sigue en parte para ir al Tinajo) al parecer más de uno que ha pasado después ha tenido problemas con los propietarios de las fincas cercanas. Nosotros nos encontramos un señor mayor justo allí el segundo día y no solo no nos dijo nada, si no que fue muy amable con nosotros explicándonos un poco de aquel llano. Yo no he vuelto a volver por ahí y desconozco si ha cambiado la situación, pero ahí lo dejo para que se tenga en cuenta si quieres preparar algo por allí. 

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