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SUBIDA A LA ALCAZABA CON TORMENTA Y GRANIZO

Ascensión a La Alcazaba en la que nos sorprende una tremenda tormenta con granizo, acabando refugiados bajo unas rocas en el Colaero.

· SIERRA NEVADA (GRANADA)
· AGOSTO 2016 (ARCHIVO)
· 15,79 KM
· DESNIVEL: 1014 M. + / 1014M. d-
· TRACK

Echamos la vista atrás en busca del mes de Agosto de 2016. Un amigo y el que escribe queríamos subir a la Alcazaba, a la que le teníamos echado el ojo desde hace tiempo. Pero mi compañero, que había vuelto de vacaciones desde un país extranjero donde residía, disponía de muy pocos huecos en su ajetreada agenda. Sólo teníamos un día disponible, pero las previsiones del tiempo no eran todo lo buenas que hubiéramos deseado. Tras consultar varios modelos meteorológicos fiables (ambos éramos y somos un poco frikis de la meteo y controlamos algo del tema) llegamos a la conclusión de que a partir de medio día se cerraría el cielo y nos caería algo de agua, pero en teoría no se esperaba nada severo. 

Con la idea de ganar tiempo a las posibles lluvias, para que no nos sorprendiera en plena cima, nos subimos a la lanzadera que desde Capileira nos deja en el Alto del Chorrillo. El tipo que va dando la típica charla en el bus avisa de la predicción meteorológica a todo el personal que va en sus asientos. A algunos les pregunta que van a hacer — la mayoría van al Mulhacén — y tuerce un poco el gesto al escuchar que nosotros vamos a La Alcazaba. No nos dice nada al ver que no somos los típicos que van en pantalón corto y chanclas. 

Primeros pasos de la ascensión
De camino a Siete Lagunas

Arrancamos a andar y vamos avanzando con toda la romería que se ha bajado del bus justo hasta el cruce, marcado con un gran hito de piedras, que va a Siete Lagunas. Casi todo el mundo sigue recto y nosotros somos los únicos que torcemos hacía la derecha.

Pocas nubes
El tiempo nos sigue respetando

Ya vemos alguna nube en el cielo, antes de lo esperado, pero no nos preocupamos porque observamos que al poco tiempo se deshilachan y desaparecen. 

Bonita laguna de Sierra Nevada
Siete Lagunas

Como venimos con un ritmo infernal casi sin darnos cuenta ya estamos en el punto de la Cuesta del Resuello desde el que se ve abajo la fotogénica Laguna Hondera. Ésta, vista desde arriba, tiene una curiosa forma de perro y por eso el rio que se despeña desde ahí se llama Rio Culo de Perro. Bajamos por el erosionado senderillo y, tras hacernos algunas fotos, aprovechamos para comer y beber algo. 

Otra perspectiva de la laguna
Laguna Hondera

Reiniciamos la marcha atravesando toda la cañada de Siete Lagunas, dejando atrás las otras láminas de agua, todas de menor tamaño que la Hondera. Poco a poco nos vamos perfilando hacia la derecha en busca del Colaero, que es el empinado paso por el que hay que remontar para dirigirse hacia la loma de La Alcazaba.  

Paso de montaña entre Siete Lagunas y La Alcazaba
El Colaero

Aunque no es un trecho muy largo, si que es bastante empinado y nos vemos obligados a aflojar el fuerte ritmo que venimos trayendo desde el principio. En una de las paradas para recuperar el aliento la mirada se nos va a la cara este del Mulhacén, donde comienzan a crecer nubes algo más amenazantes. 

Aparecen nubes en el Mulhacen
Cara Este del Mulhacén

Superado el paso del Colaero comprobamos que en la dirección de la Alcazaba el cielo está algo mejor y para allá que nos ponemos en marcha. Vamos tranquilos porque según todos los modelos meteorológicos consultados todavía debemos tener dos o tres horas de margen antes de que empiece el jaleo. 

Menos nubes que mirando hacia el Oeste
Subiendo hacía La Alcazaba

Por la marcada senda aligeramos el paso y en nada de tiempo por fin alcanzamos la cima de La Alcazaba (3369 m.) Mientras reponemos las fuerzas con algunos frutos secos observamos una explosión de nubes con aspecto de coliflor por la zona del vecino Puntal de Vacares, que surgen y crecen a un ritmo asombroso. 

Nubes creciendo
Cima Alcazaba y nubes creciendo

Hacía el sur la situación es aún peor, se está cerrando a una velocidad que no nos esperábamos.


Más nubes hacia el sur
Mirada hacía el Sur

Nubes de tormenta detrás
Asomado a La Alcazaba

Tras inmortalizar el momento con varias fotos, nos despedimos de la cima e iniciamos el regreso por la misma senda que nos ha traído hasta aquí. En plena bajada nos asomamos al Puntal de la Cornisa (3316 m.) donde el panorama hacia la Laguna de la Mosca (ó del Mulhacén) es abrumador. 

Vistas a la Laguna de la Mosca
Desde el Puntal de la Cornisa

Mirando al Mulhacén el cielo se ha cerrado del todo y cada vez está mas negro. Las nubes suben y se estrellan por las nortes, enroscándose sobre si mismas. Alucinados con lo que estamos viendo aprovechamos para seguir haciendo decenas de fotos. 

Nubes acumuladas contra el Mulhacen
Nubes en las nortes

Antes de llegar de nuevo al Colaero sopesamos hacer cima en el cercano Peñón del Globo (3289 m.), para apuntarnos otro tres mil. Pese a que no nos gusta como se le está poniendo el ojo a la borrica, al final nos puede el ansia y decidimos desviarnos. Como vamos hasta arriba de adrenalina en un abrir y cerrar de ojos atravesamos el infame cascajal que llega a su punto más alto. Desde allí las nubes nos rodean y no vemos a más de dos metros, por lo que aprovechamos para sentarnos unos segundos para beber y coger algo de aire. En esas estamos cuando comienzan a caer granizos de un tamaño diminuto. Mal asunto. Nos levantamos, nos cubrimos con las capuchas de nuestras chaquetas cortavientos y derrapamos a toda pastilla bajando por el canchal. 

Precipita granizos
Comienza a granizar

El tamaño del granizo comienza a aumentar y de pronto se levanta un vendaval. Sacamos de la mochila los chubasqueros y decidimos cobijarnos bajo una pequeña repisa de roca al llegar al Colaero, que  no nos protege demasiado al venir el viento racheado. Apagamos los móviles y el GPS ya que ahora también se empiezan a escuchar fuertes truenos. No queremos que ningún cacharro electrónico atraiga un rayo que nos deje fritos. Los bastones también los lanzamos todo lo lejos que podemos ya que su punta metálica también puede atraer las descargas eléctricas. Así estamos unos diez minutos que se nos hacen interminables cuando de repente amaina la tormenta. 

Antes de la tormenta
La última foto antes del Colaero

Aprovechamos para bajar ya relajados, recogemos los bastones, y vamos descendiendo por Siete Lagunas cuando de nuevo comienzan a caer granizos que se estrellan como proyectiles contra nuestras caras. Como en la parte media de la Cañada de Siete Lagunas no hay donde protegerse vamos casi corriendo hacia la Laguna  Hondera, donde sabemos que hay varios pequeños refugios naturales. 

Cuando llegamos los encontramos todos ocupados por gente que ha subido allí desde otros sitios, pero por fortuna varios minutos después se detiene la granizada, esta vez de forma definitiva. Mientras esperamos la lanzadera van llegando los que habían subido al Mulhacén, más de un@ con la cara desencajada tras haberles pillado toda la jarana en plena cima. En el resto del camino de vuelta el cielo se va abriendo y observamos las cumbres cubiertas con un manto blanco de granizo, que fue noticia al día siguiente en varios medios locales. 

Este día aprendimos que las predicciones no suelen afinar bien en las zonas de montaña y menos en nuestras sierras del sur. Los diferentes modelos no tienen en cuanta algunas variables de nuestra compleja orografía que hacen  muy difícil acertar sobre si un evento será más o menos severo, y mucho menos la hora de su comienzo y final.  

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