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Loma de los Beltranes y Cruzada - Santa Cruz de Marchena

Loma de los BeltranesPateo en el quebrado extremo oriental de Sierra Nevada. Allí donde la sierra cae a plomo, agrietada en un océano de suaves lomas y profundas cárcavas hacia el valle del Rio Nacimiento, que marca el limite del macizo con el Desierto de Tabernas.  

· sierra nevada (almeria)
· febrero 2026
· 10,54 KM
· DESNIVEL: 383 d+ / 383 d-

· TRACK

Hace unos años, recorriendo la Loma de la Solana en la clásica circular de la Rambla de los Yesos de Alboloduy, me llamó la atención el fotogénico caos de cárcavas que se desplomaban hacia los pueblos del valle del río Nacimiento. 

En aquel momento, anoté ese rincón en mi lista de pendientes para organizar una ruta futura. Y es que, cuando alcanzas una cima, atraviesas una loma o te asomas a un collado que descubre un paisaje inédito, ese instante suele ser el germen de una nueva aventura. Es un círculo vicioso que se retroalimenta constantemente y en el que estamos atrapados todos los amantes de la montaña. De hecho, el nombre de esta página —Al otro lado del collado— nace precisamente de ese fenómeno.

No tardé en sumergirme en los mapas del IGN para explorar aquella zona tan quebrada. Pronto descubrí que desde Santa Cruz de Marchena, un bonito pueblo junto al río Nacimiento, partía un sendero homologado: el PR-A Loma de los Beltranes. Sin embargo, al consultar diversas reseñas en los sitios habituales, encontré valoraciones poco entusiastas sobre el trazado: "poco atractivo", "recorrido poco escénico" y comentarios similares. Estos testimonios, sumados a las fotos que compartían, me echaron un poco para atrás, y acabé guardando la caminata en el cajón.

Bonito pueblo
Santa Cruz de Marchena

Tras las abundantes lluvias de finales de otoño/inicio invierno, imaginé que aquel paraje debía estar en todo su esplendor, por lo que decidí desempolvar la actividad y darme una vuelta por allí. 

Tras dejar el coche en el pueblo, justo al lado de un vehículo super llamativo que parecía sacado de una  película post-apocalíptica tipo Mad Max, me cuelo por el túnel que pasa bajo la carretera hacía el rio Nacimiento. Lo cruzo pegando un gran salto, ya que todavía viene con bastante agua por las lluvias de semanas atrás. 

A través de un carril asfaltado, entre bonitos cortijos y sus huertas, empalmo con el camino de tierra del comienzo del sendero. 

Subida poco a poco
Camino de subida

Este va subiendo de forma muy cómoda, con algún repecho más empinado, y también con alguna bajada. Conforme se va ganando altura no tardan en aparecer las primeras grandes panorámicas, destacando a la derecha la Ermita del Santo Cristo de Alboloduy en lo alto de su cerro.

En lo alto del cerro
Ermita del Santo Cristo de Alboloduy

El camino va atravesando diferentes vaguadas, en las que viejos olivos resisten en mitad de un paisaje tan árido gracias a la humedad del subsuelo. 

En el lecho del cauce
Viejos olivos

Poco a poco el camino deja de estar menos pisado por las ruedas de los 4x4 que se aventurarán por aquí, hasta que en una de estas cárcavas desaparece y se continúa por una estupenda senda. 

Profundas cicatrices en la montaña
Cárcavas en plena subida

La fuerza de las aguas bajando por estos cauces intermitentes ha roto la senda en algún punto. Esto obligaría a hacer una pequeña trepada por un pequeño talud, nada del otro mundo para cualquiera que esté acostumbrando a andar por el monte.

Pero descubro que han habilitado unas pequeñas escaleras con tablones, para hacerlo accesible a todos los caminantes. En otro paso por otra cárcava también me sorprende la instalación de una cuerda, para ayudar a subir a aquellos a los que le cueste más. 

Blancos y amarillos
Postes del sendero

También me llama la atención lo bien señalizado que está el recorrido, sin un poste de más ni de menos, sobre todo en los cruces. Reconozco que a mi me gusta más explorar sendas perdidas ó ir campo a través siguiendo veredillas del ganado. Pero de vez en cuando, también transito por senderos homologados y muchos de ellos tienen un pésimo estado de conservación, con pasos comidos por la maleza e incluso peligrosos. Así que desde aquí mi felicitación a los responsables del Ayuntamiento (ó Diputación) por el estado de este PR-A Loma de los Beltranes.

Mucha agua estos meses
Explosión de flores tras las lluvias

Conforme voy subiendo va quedando cada vez más patente lo generoso en lluvias que han sido los últimos meses por aquí. Observo florecillas de todos los colores y un ejercito de mariposas con su trasiego de aquí para allá. 

Más ramblas
Atravesando una cárcava

Casi sin darme cuenta estoy llegando a la zona de Los Quemados, donde encuentro una cueva con dos entradas y un viejo muro de piedra. En este rincón me sorprende la cantidad de pasto que hay por todos los lados, por lo que imagino que es un antiguo refugio de pastores. 

De pastores
Cueva en Los Quemados

Muy verdes
Pastos a la espalda de la cueva

Sigo por la senda y alcanzo el Collado de Los Quemados, donde el itinerario oficial propone un giro brusco para subir a la cota más elevada de la Loma Alta, según el mapa del IGN. 

Excelentes vistas
Collado de Los Quemados

Mucho pasto
Se notan las abundantes lluvias

Pero llegado a este punto, decido salirme de la senda oficial para explorar la cercana Loma Cruzada, vecina de la Loma de la Solana, que es aquella desde la que eché el ojo a esta zona en la actividad desde Alboloduy, y que hice mención al comienzo de esta entrada. Para acceder a la Loma Cruzada me espera una subida muy empinada y voy campo a través, intentando evitar en todo momento un profundo surco excavado — supongo — por motos de motocross.

Buenas vistas
Avanzando por la Loma Cruzada

Cuando por fin alcanzo la zona más llana de la loma disfruto como un enano de las fantásticas vistas en todas las direcciones, en especial a las nortes nevadas de la Sierra de Gádor y de La Polarda, en Sierra Nevada. También, mientras no paro de avanzar, juego a identificar los pueblos que observo en el valle, destacando Instinción y Rágol, aunque también se observa Padules.

Enormes vistas
Desde Loma Cruzada

En lo alto de la loma encuentro un senderillo que, casi sin darme cuenta, me deja en el punto más alto de la loma a 639 m., donde un montón de piedras y el típico cartel de coto de caza hacen las veces de vértice geodésico. 

639 metros
Montón de piedras y cartel del coto

Aquí bebo un trago y aprovecho para tirar un montón de fotos en todas las direcciones. 

Mirando hacia el Este
Loma Cruzada (639 m.)

Desde esta humilde loma se puede ver los Frailes y el Cerro de la Testa en el Cabo de Gata, Sierra Alhamilla, el Desierto de Tabernas, parte de la Sierra de los Filabres, el Cerro Montenegro y La Polarda de Sierra Nevada, el Valle del río Andarax y los Morrones de Sierra de Gádor. Casi nada.

Fantásticas vistas
Mirando al Este desde Loma Cruzada

Tirando de zoom
Zoom a los Morrones de Sierra de Gádor

Me despido de esta solitaria loma y desciendo por el mismo sitio — con precaución  por la abundante gravilla y piedras sueltas — para volver al sendero oficial, que lo había dejado en el Collado de Los Quemados. 

Zigzags
Subida a Loma Alta

Aquí la senda sube haciendo zigzags, en busca de la cima de Loma Alta (588 m.). Está cortada destrozada de forma perpendicular por otro gran surco que — vuelvo a suponer — lo habrán causado el paso de motos y similares, pero se puede seguir bien. En la cima, que es la cota a más altura del sendero balizado (que no de mi actividad, al superarla Loma Cruzada), aprovecho para sentarme y comer, disfrutando de las enormes vistas que desde allí se contemplan. 

Fantasticas vistas
Loma Alta (588 m.)

De vuelta a la senda esta se dirige en dirección sur por la cuerda de Loma Alta, con un cortado de vértigo a la derecha y unas fantásticas vistas hacia el laberinto de ramblas, cárcavas y taludes que se aprecian en el fondo. 

Cortado a la derecha
Senda por Loma Alta

Allí abajo, dispersos por algunas lomas, se aprecian raquíticos pinos de alguna reforestación que intentan salir adelante en terrenos muy pobres y que reciben poca precipitación. Al menos este año esta siendo bueno en lluvias y se ven algunos ejemplares saludables. 

A la repoblación de pinos
Vistas desde Loma Alta

El sendero abandona la Loma Alta y enlaza con un camino que, en suave descenso, atraviesa las cabeceras de la Loma de los Beltranes (la que da nombre al sendero, aunque se atraviesen unas cuantas) y la Loma de las Veredas. 

Descenso suave
Camino hacía la Loma de los Beltranes

Caminando relajado por dicho carril, veo una enorme sombra cruzar de un lado al otro de la tierra gris. De inmediato miro hacia arriba y descubro un estupendo ejemplar adulto de águila real, observándonos con curiosidad. 

Estas soledades tan abiertas será uno de sus zonas de campeo y caza, pero imagino que su territorio principal estará en algún cortado de la Sierra de Gádor ó de las nortes de la Sierra Nevada almeriense. Con unos pocos aletazos de sus enormes alas un bicho de estos se pone aquí en escasos minutos desde cualquiera de esos rincones. 

Tremenda ave rapaz
Águila Real

No solo el pajarraco me llama la atención, por varios sitios localizo cuevas antiguas casi mimetizadas con el terreno que aprovecharían los pastores hace mucho tiempo. 

Excavadas en el terreno
Zoom a las cuevas

También me van sorprendiendo diferentes formaciones rocosas, similares a las colas de dragón del Desierto de Tabernas, pero que aquí, a contrario que allí, las encuentro tumbadas. 

Formando parte de un estrato
Llamativas formaciones rocosas

Enorme talud
Barranco en la Loma de los Beltranes

Antes de llegar a la Loma del Panderón, los postes del sendero te sacan del camino para introducirte por una deliciosa senda que, por la Loma de las Veredas, y con excelentes vistas de Santa Cruz de Marchena, va perdiendo metros poco a poco. 

Bonita senda
Bajada por la Loma de las Veredas

Al fondo el pueblo
Grandes taludes

A la derecha de la vereda van quedando enormes y desnudas barranqueras, que contrastan con el verdor que se aprecia en sus lechos. 

Excelente senda
Descenso hacia la Rambla de Rochuelos

La senda, tras un paso algo algo descompuesto, te deja en el mismo lecho de la Rambla de Rochuelos donde, flanqueado por dos muros a cada lado y un sinfín de vinagreras, te acerca de nuevo a la zona de los cortijos. 

Muchas vinagreras
Rambla de Rochuelos

La senda oficial aquí hace un giro para irse hacia la derecha pero, no viendo interés a ese rodeo por los cortijos, empalmo con el camino de la ida a través de un carril. 

De nuevo me va a tocar vadear de un salto el rio Nacimiento pero, para mi sorpresa, habiendo transcurrido unas pocas horas de diferencia, en este momento no lleva ni una gota de agua, lo que define muy a las claras el carácter irregular de este cauce. 

De esta forma llego al pueblo, poniendo el punto y final a este fantástico recorrido por una de las zonas más desconocidas e infravaloradas de Sierra Nevada, pese a estar incluida dentro del perímetro de lo que es el Parque Natural. Mientras doy el último trago me alegro de haber venido a explorar en primera persona estos interesantes parajes y no haber hecho caso algunas cosas que se leen por ahí. 

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